Revista Kuaapy Ayvu, año 2019, vol. 10, núm. 10, pp. 35-54. INAES Publicaciones. ISSN 2224-7408

 

ARTÍCULO ORIGINAL
Recibido el 30/09/2019 | Aceptado el 01/11/2019

 

Los cambios en el programa y libros de texto oficiales de Historia y Geografía en la Educación Media de Paraguay[1]

Changes in the program and official textbooks of History and Geography in high school of Paraguay

 

Aldo Jones

Centro de Estudios Rurales Interdisciplinarios (CERI)

aldojones.aj@outlook.com   

 

Resumen

Se realiza un recorrido por los cambios sufridos por el programa de Historia y Geografía del bachillerato, desde la implementación de la reforma en la Educación Media en Paraguay (2002) hasta nuestros días. El objetivo es dejar en evidencia que las sucesivas modificaciones no siempre respondieron a los fines propuestos en la llamada Reforma Educativa. El programa ha variado tanto en las capacidades presentadas como en los contenidos propuestos para el logro de dichas capacidades. Una revisión detallada de los libros de texto oficiales en la materia permite entrever un enfoque más tradicionalista de la historia, lo que va de contramano con los
objetivos de la educación paraguaya.

Palabras clave

Historia y Geografía; Didáctica de la Historia; Programa de Historia y Geografía; Educación Media; reforma educativa de Paraguay

Abstract

This article traces the changes that have taken place in the high school History and Geography curriculum, from the implementation of the secondary education reform in Paraguay (2002) to the present day. The aim is to demonstrate that the successive amendments did not always serve the purposes set forth in the Educational Reform. The curriculum has changed both in terms of the skills it covers, and the content designed to help students master those skills. A detailed review of the official textbooks on the subject reveals a more traditionalist approach to history, which runs counter to the goals of Paraguayan education.

Keywords 

History and Geography; Didactics of History; History and Geography Program; High School; educational reform in Paraguay.

 


1. Introducción

La Reforma Educativa comienza a principios de la década de los noventa en Paraguay con los niveles iniciales de la escuela o educación escolar básica, sin embargo, la Educación Media debió esperar el nuevo milenio para imbuirse del espíritu reformista. No es sino en el 2002 (Ministerio de Educación y Cultura [MEC], 2014, p. 9) que el bachillerato, en sus diferentes modalidades, se pone al día con los nuevos paradigmas educativos y empieza a andar el camino propuesto por la Reforma, hacia la era de la información y el conocimiento.

Hoy estamos en puertas de una nueva Transformación Educativa, quizá no precisamente por un fracaso de la Reforma, aunque sí atraviesa una cada vez más profunda crisis, sino por los nuevos desafíos a los que el sistema educativo no ha sabido responder. Casi treinta años después (18 años en el nivel medio), luego de muchos ajustes y reajustes (MEC, 2014, p. 10), evidentemente hay ámbitos de la educación que deben ser repensados, replanteados o redefinidos. Dentro de esos ajustes están los efectuados en la disciplina de Historia y Geografía en el bachillerato, tanto en su modalidad científica como técnica. 

El programa de estudios, materializado en los libros de texto oficiales, de esta disciplina, sufrió cambios casi con cada gobierno que asumía. Pero esos cambios no siempre estuvieron a tono con los nuevos paradigmas de la pedagogía general ni con la didáctica de la historia en particular, por lo tanto, tampoco respondieron a los principios planteados por la Reforma Educativa. Al contrario, como vamos a ver, los últimos materiales (no todos) lanzados por el Ministerio de Educación y Ciencias se alejan considerablemente, en cuanto a enfoque, de aquellos primeros libros de texto editados en los inicios de la reforma del nivel medio o, al menos, dejan entrever, lo que considera Casal (2011): 

Una contradicción entre el propósito expreso del currículum formal, que podría ser, por ejemplo, promover el pensamiento crítico y creador del alumno y la práctica educativa cotidiana, que reproduce pasividad y conformismo en los jóvenes y que no sólo no promueve el pensamiento crítico, sino que transforma a los alumnos en meros contestadores de preguntas que ya tienen asignadas respuestas únicas. (p. 76)

La metodología ha consistido en la revisión bibliográfica y un estudio comparativo, de todo lo referente a enfoques asumidos, así como la didáctica de la historia y, desde luego, los programas y libros de texto oficiales del MEC, dado que «la historia nacional que se organiza y difunde en dispositivos públicos y obligatorios como los libros de texto gratuitos constituye un indicativo importante para comprender (…) los cambios en las ideas oficiales sobre la comunidad nacional» (Vargas, 2011, p. 489); lamentablemente en Paraguay al parecer el debate no está instalado, por consiguiente, hay una literatura apenas incipiente en la materia; pero dado que otros países atraviesan por muy similar disyuntiva, su experiencia puede resultar de valioso aporte (Vargas, 2011). Precisamente el objetivo del presente artículo es poner a consideración, ya que estamos en puertas de una revisión profunda del currículo, la historia más indicada que apunte a formar al ciudadano y ciudadana del siglo XXI en Paraguay.

 

2. Los fines de la educación

La disciplina histórica es una de las más tradicionales dentro de la malla curricular en el nivel medio de la educación paraguaya, y su relevancia no se pone en tela de juicio, dado que responde directamente a uno de los fines de la educación paraguaya que «busca que hombres y mujeres afirmen la identidad de la nación paraguaya y de sus culturas», definidos por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC, 2014, p. 13); como una de las expectativas fundamentales que regirán el quehacer educativo tenemos.

Una educación que tienda a la formación de la conciencia personal, la conducta democrática, el espíritu crítico, la responsabilidad y el sentido de pertenencia a una sociedad pluriétnica y pluricultural [así como una] Una educación que valore la herencia de nuestro pasado, se asiente en el presente y se proyecte hacia la formación integral de la persona y el enriquecimiento de la sociedad y de la cultura paraguaya. (MEC, 2011, p. 17)

Entre los Rasgos del perfil del/la joven de la Educación Media figura: «actúen con pensamiento autónomo, crítico y divergente para la toma de decisiones en las diferentes circunstancias de la vida personal, familiar y social» (p. 18), aunque también propone ideales bastante más abstractos dentro de los Objetivos generales de la Educación Media como por ejemplo el que «Desarrollen el sentimiento del ser paraguayo a través del conocimiento, el respeto, el amor a su historia, sus recursos naturales y su cultura» (MEC, 2014, p. 18).   

Pero también, el currículo nacional pone énfasis, a través de los distintos programas educativos, en algunos de los Objetivos Generales de la Educación Paraguaya (dos específicamente), como

Formar el espíritu crítico de los ciudadanos, como miembros de una sociedad pluriétnica y pluricultural [y] estimular en los educandos el desarrollo de la creatividad y el pensamiento crítico y reflexivo. (2014, pp. 14-15)

Esto, respondiendo a los nuevos paradigmas que impregnan la Reforma Educativa y, si bien esta reforma tardó en llegar en el nivel medio, no hay duda de que los mismos principios socioconstructivistas se establecen como competencias generales del área de las Ciencias Sociales para la Educación Media: «comprendan los fenómenos sociales a fin de consolidar su sentido de pertenencia y actuar como agentes de cambio» y, «Participen con autonomía, emprendibilidad y actitud ética en la construcción de un Estado de Derecho que favorezca la vivencia cívica» (MEC, 2014, p. 20).

A partir de estas competencias generales y, antes de las capacidades, encontramos las competencias de la disciplina para cada curso:

Para el primer curso tenemos: 

Interpreten los fenómenos económicos, políticos, religiosos y culturales más relevantes que caracterizan al contexto mundial americano y paraguayo a partir del siglo XVIII y sus proyecciones en la actualidad para potenciar su sentido de pertenencia y actuar como agente de cambio. (MEC, 2007a, p. 16)

En el segundo curso se halla: «Juzguen las acciones realizadas por las sociedades humanas a partir del siglo XVIII en el proceso de asimilación y confrontación de los fenómenos sociales de carácter económico, político y cultural» (MEC, 2007d, p. 156).

Y, en tercer curso: «Participen con responsabilidad social, actitud crítica y sentido de pertenencia en el proceso de interpretación, valoración y transformación de los fenómenos sociales de la actualidad» (MEC, 2007f, p. 16).

A continuación, el programa justifica la materia en el nivel medio: «la Historia y Geografía constituyen un componente válido que sirven de instrumento para interpretar el presente, comprender el pasado, relacionarlos y construir un mejor porvenir, cimentado en la reflexión del entorno social» (MEC, 2014, p. 129). Luego, antes de detallar las capacidades y los respectivos temas para lograrlas, propone las competencias específicas de la disciplina: «se sitúa en el tiempo al que pertenece a través del reconocimiento de los procesos que configuran la realidad histórica paraguaya, americana y mundial» y «se sitúa en el espacio al que pertenece a través del reconocimiento de los factores que inciden en la configuración de la realidad geográfica paraguaya, americana y mundial» (MEC, 2014, p. 131).

A todo esto, hay que sumar el hecho de que el «estudio histórico es el que más oportunidades ofrece para educar a los estudiantes en la creación de una mirada racional y fundamentada de su entorno local, nacional y global» (Prats, 2011, p. 22). Es sin duda alguna, una de las materias más tradicionales en el devenir de la educación y, no solamente por la mirada al pasado que ofrece como ninguna otra disciplina, sino porque «la historia es cada vez más necesaria en la formación para desarrollar un criterio y una visión crítica del presente» (Prats, 2011, p. 14).

Sin embargo, la didáctica de la Historia ha sido objeto de controversia desde hace un tiempo atrás, desde el cuestionamiento de qué identidad es la que se va a afianzar, dado que es una «idea equivocada de que en un Estado existe una sola identidad inmutable, mientras que hay identidades múltiples, diversas y cambiantes» (Makaran, 2014, pp. 26-27), hasta «las habilidades que necesitan ser adquiridas en historia» (Carretero, 2002, p. 215), esto último en contraposición al hecho de que dentro de la praxis docente en la actualidad «todavía reconocemos estrategias didácticas que giran alrededor de la transmisión de conceptos por parte del profesorado y donde la interpretación de los hechos no ocupa una posición central» (Acosta Barros, 2015, p. 81) o «repetir listas de héroes, batallas, hechos y fechas» (Casal, 2011, p. 76).

Si bien Ignacio Telesca, en una entrevista (Leiva, 2019), reconoció que «la historia se convierte en una herramienta de construcción» no duda en afirmar también que «mientras que la educación esté pensada para solidificar la idea de nación, estamos fritos», y es que, como bien dice Prats (2011), entre las funciones de la disciplina histórica está la función patriótica que, básicamente ha hecho que «la enseñanza de la Historia pasó a ser una forma de ideologización para transmitir ideas políticas y sentimientos patrióticos» (p. 14), de hecho, según el mismo autor, «esta función no ha dejado de existir y los gobiernos nacionalistas, (…) siguen presionando a la escuela, (…) para que se siga asumiendo este rol de construcción de la conciencia patriótica» (Prats, 2011, p. 15).

En cuanto a los manuales de ciencias sociales en Paraguay, si bien no hay una profusión de trabajos, es necesario destacar algunos que son claves para entender la evolución de nuestros manuales de Historia: en primer lugar está el informe de la Academia Paraguaya de la Historia a principios de la reforma educativa de los años de 1990, la cual brindó valiosas sugerencias al Ministerio de Educación y Ciencias respecto al abordaje de la historia en los libros de la materia (Brown, 2010); luego están los trabajos de Brezzo (2001), D’Alessandro (2014), Alegre (2018) y Velázquez (2018), entre otros; sin embargo, ninguno trata los libros de historia de la Educación Media del periodo correspondiente a la reforma de este nivel, excepto Brown (2010), quien realiza un pormenorizado análisis de los libros oficiales de la reforma en el área, como veremos más adelante.   

 

3. Los primeros pasos

El Estado paraguayo no ha sido muy generoso con el estudiantado a la hora de proveerle de materiales didácticos, tal es así que el primer lote de libros de texto gratuitos para el nivel estudiado llega recién en el 2007 (MEC, 2007a, p. 3). Voluminosos libros son entregados a todas las instituciones de gestión oficial, llegan con una particularidad, vienen por áreas, no por disciplinas, así que en vez de libros de Historia tenemos libros de Ciencias Sociales donde comparten las diferentes disciplinas de esta área. Otra característica destacable es que son bilingües, aunque en este caso no es novedoso dado que los materiales del tercer ciclo de la Educación Escolar Básica ya venían en este formato desde años anteriores.

El primer curso contaba con tres volúmenes, el primero de ellos (MEC, 2007a) proponía conceptos, orígenes e importancia de la disciplina para luego hacer un repaso por las corrientes de pensamiento económico del siglo XVIII: mercantilismo, fisiocratismo, liberalismo económico y marxismo, apuntando a las respectivas capacidades: «Analiza la proyección del pensamiento económico y sus impactos en américa a partir del siglo VIII» y, «Asume posturas acerca de la realidad paraguaya a partir del siglo XVIII en relación con la proyección de la doctrina del liberalismo económico». 

El volumen 2 (MEC, 2007b) trae a vuelo de pájaro temas clásicos como los desmembramientos sufridos durante la colonia, los primeros gobiernos independientes, el gobierno de Carlos A. López, los gobiernos a partir de 1870, los símbolos patrios, y otros similares; los temas centrales son nación y Estado, de hecho, aparecen como ejes de las capacidades propuestas: «Reconoce el ordenamiento político-administrativo del territorio nacional a partir del siglo VXIII» y, «Analiza la teoría de la nación-estado con miras a la comprensión del proceso de construcción de la unidad nacional».

El último libro (MEC, 2007c), en este curso, desde la capacidad «Analiza la realidad sociopolítica paraguaya del último cuarto del siglo XX», abordaba los modelos políticos en América Latina en el siglo XX, estos son, caudillismo, anarquismo, oligarquía, dictadura y populismo; pasando por la Guerra Fría y su impacto en Latinoamérica, aunque solo someramente; para terminar, expone brevemente los últimos gobiernos del siglo XX y principios del XXI hasta el de Gonzáles Macchi, y no incluye, (suele ser costumbre en los libros de texto oficiales) el de Duarte Frutos, cuyo gobierno es el responsable del material.  

El segundo curso llega con dos volúmenes, el número uno (MEC, 2007d), inicia con un repaso de las principales ideologías como el liberalismo, el conservadurismo, radicalismo, marxismo y nacionalismo, así como su influencia en América Latina y Paraguay, pretendiendo con el abordaje de estos temas, lograr la capacidad: «Analiza la proyección del pensamiento sociopolítico y sus impactos en América y Paraguay a partir del siglo XVIII».

Continúa con la presentación de los principales pueblos americanos precolombinos (este tema, por ejemplo, es desarrollado en 35 páginas), pasa por las campañas libertadoras de América como por sus protagonistas más encumbrados. Asimismo, temas actuales en ese momento como la industrialización, finalmente, hace un análisis de la realidad iberoamericana, con la intención de desarrollar: «Analiza los criterios y las dimensiones relevantes para la definición de la organización del espacio precolombino, colonial e independiente y su trascendencia actual» y; «Determina la importancia de la industrialización, polarización y regionalización en el espacio iberoamericano contemporáneo», como capacidades. 

El siguiente volumen (MEC, 2007e) hace un análisis comparativo entre América Latina y América Anglosajona, entre formas de gobierno presidencialista y parlamentarista, entre Estado federal y unitario. Luego hace un veloz recorrido por la geografía física americana para luego repasar geografía urbana y las migraciones (geografía humana), sin olvidar la división política del continente y del Paraguay, así como la geografía nacional; surgen finalmente otros temas que siguen muy vigentes como justicia social o la sustentabilidad como paradigma del desarrollo, la descentralización y el desarrollo humano.

Estos últimos temas responden a la capacidad «Investiga las características sociopolíticas y económicas que configuran América del Sur en la actualidad».

En el último año de bachillerato aparece el también último libro (MEC, 2007f) de la serie y se brinda exclusivamente a Historia y Geografía, dado que esta es la única materia del plan común que sobrevive, y le dedica unas 320 páginas (en tamaño 21 x 27,5 cm). La primera unidad, en sus más de 25 páginas, promueve como capacidad «Comprende que las Ciencias Sociales se constituyen en un espacio que permite la reflexión acerca de los fenómenos sociales que se suscitan en la actualidad», la destina enteramente a la paz y los derechos humanos, destacando como grandes héroes civiles a Gandhi, Luther King y otros, enfatizando en la educación para la paz. En las siguientes unidades, tras un sucinto recorrido por distintos continentes, aborda temas cruciales de la realidad actual de interés tanto local como global: diversidad cultural, desarrollo sustentable y sostenible, equilibrio ecológico, migraciones, natalidad, desastres naturales y la responsabilidad humana, sociedad de la información y del conocimiento, globalización, formación de una ciudadanía crítica y comprometida, valores democráticos, rendición de cuentas, transparencia, acceso a la información pública, ética pública, rol de los jóvenes en la sociedad, movimientos estudiantiles, etc. Para finalmente recordarnos a los organismos internacionales y las ideologías totalitarias como el fascismo y el nazismo y su proyección en Paraguay.

Las capacidades sugeridas a ser alcanzadas por los estudiantes mediante estos temas son:

Analiza la realidad política, social, económica y cultural del Paraguay en la actualidad.

Analiza la proyección del pensamiento sociopolítico y cultural, y sus impactos en la sociedad americana y paraguaya desde fines del siglo XIX hasta la actualidad»; «Asume actitud de compromiso ante la realidad política, social, económica y cultural del Paraguay actual.

Destaca la cooperación brindada por los organismos internacionales: OEA, ONU y OEI considerando:  representatividad en Paraguay y contexto de la cooperación en salud, educación y seguridad.

Investiga los beneficios que aportan los organismos internacionales relacionados con proyectos de desarrollo en el Paraguay»

Reconoce la necesidad de la cooperación internacional como una estrategia para vencer el subdesarrollo. (MEC, 2007f)

Ahora bien, si el análisis se circunscribe al contenido exclusivamente histórico de estos materiales, podemos estar de acuerdo con Brown (2010), en que «Si bien los materiales publicados por el Ministerio de Educación y Cultura en 2007 difieren en varios aspectos de los utilizados durante la era Stroessner, también son evidentes las continuidades significativas» (p. 38). 

 

4. El «nuevo rumbo» de la historia

El programa de estudios, vigente desde el gobierno anterior, aprobado siendo ministra de educación Marta Lafuente, que lleva el nombre de Actualización curricular del bachillerato científico, Educación Media, comienza proponiendo la capacidad de «Reconoce la relevancia de la disciplina en el desarrollo de las Ciencias Sociales», seguida de «Describe el proceso de evolución histórica de la sociedad occidental» (MEC, 2014, p. 131).

Sin embargo, una revisión exhaustiva del contenido programático y su comparación con las competencias propuestas pone en entredicho la coherencia y cohesión del currículum. Prats (2011), al respecto, sugiere: 

Frente a los usos y abusos sociales de los relatos y las epopeyas del pasado, la educación debe incorporar, sin ninguna restricción, lo que se considera la Historia con mayúscula, que es la que la comunidad científica determina como el conocimiento alcanzado en esta disciplina. (p. 13)

Así como la educación tuvo que superar el rígido paradigma positivista para desembocar en los ya mencionados, así también la ciencia histórica debió romper con el predominio de la conocida como historia tradicional, es decir, aquella basada preferentemente en los hechos políticos, para evolucionar en la nueva historia que, según Burke (1996, p. 14) «ha acabado interesándose por casi cualquier actividad humana». Su afán abarcador no significa que se olvide el enfoque holístico y hasta factores macro o de mayor importancia según paradigmas. 

A partir de esto podemos deducir que un buen programa de estudio debe incluir, necesariamente, aparte de los temas tradicionales de historia nacional, americana y universal, aquellos que, sin importar su circunscripción geográfica, hagan referencia a temas tan variados (que normalmente caen dentro de lo que se conoce como historia social) como historia indígena, historia económica, de las mujeres, de los pobres, de los soldados, la ciencia, etc. Sin olvidar la microhistoria o la historia local y otras.

La capacidad más arriba citada se va a lograr mediante el estudio de temas clásicos como las civilizaciones de la Edad Antigua, la griega, la helénica y la romana, pasando por el cristianismo, la Reforma, el Humanismo y el Renacimiento; todo esto después de haber hecho un breve repaso del concepto y la relevancia de la Historia y la Geografía, aunque apenas en un par de páginas, insuficiente para pretender desarrollar o familiarizarse al menos con aquellas habilidades elementales propias del quehacer de un historiador.

El contenido programático del primer curso (MEC, 2017a)[2] continúa con temas de historia universal como la formación de los Estados nacionales (mercantilismo), el régimen absolutista, la Revolución Francesa, La Ilustración o Siglo de las Luces (fisiocracia y liberalismo), Humanismo, y otros temas propios de lo que se considera cultura general, para luego adentrarse en lo que respecta a historia del Paraguay, establece la capacidad «Reconoce el proceso de configuración del Paraguay actual» (MEC, 2014, p. 132), con temas ineludibles como el origen de la nación paraguaya (el mestizaje), pasando por el gobierno de Hernandarias y llegando a la Guerra de la Triple Alianza y la Guerra del Chaco.

Finalizando con dos unidades de Geografía política y demografía, el ordenamiento territorial del Paraguay a través de la historia, incluida la mediterraneidad y, la población, mediante el estudio de su composición, distribución, tasa de natalidad y esperanza de vida, así como los movimientos poblacionales; apuntando a ambiciosas capacidades como «Infiere las implicancias del crecimiento, la composición y la distribución de la población paraguaya, americana y mundial» y «Relaciona los problemas planteados por las agrupaciones humanas y las características geográficas de los continentes» (ídem.).. Hasta aquí el enfoque es netamente academicista. 

Para el segundo curso se establece que las capacidades son:

Analiza el proceso que condujo al nacimiento y conformación del Estado paraguayo.

Interpreta las continuidades y los cambios verificados en el ejercicio del poder en el contexto americano.

Argumenta su postura respecto de los modelos de desarrollo aplicado.

Plantea soluciones a las alteraciones en el equilibrio de la vida sobre el Orbe. (MEC, 2014, pp. 132-133)

Estas, girarán en torno a unidades que tienen que ver con las dos guerras mundiales, en medio de ellas la Revolución Rusa y antes, la Revolución Industrial, posteriormente se ocupa de la Guerra Fría (el material no plantea las consecuencias de este hecho histórico para América Latina y menos para el Paraguay), y la Declaración universal de los Derechos Humanos. Luego de este repaso por la historia mundial se ocupa de la nacional mediante el abordaje del surgimiento del Estado paraguayo, los primeros gobiernos independientes y de los regímenes paternalistas de Francia y López. Posteriormente sugiere el análisis de gobiernos latinoamericanos y sus diferentes formas de ejercicio del poder y también las formas de gobierno de los Estados americanos, para finalmente abordar los recursos naturales, la producción agropecuaria y una breve referencia a los cultivos transgénicos (MEC, 2017b).

En el último año del bachillerato (MEC, 2017c) la disciplina se centra más en la historia nacional, aunque comienza con los movimientos sociales, feminista, trabajadores, estudiantiles, su conceptualización y sus características, también hace una concisa definición del liberalismo y el nacionalismo, luego prosigue haciendo un recorrido desde las décadas finales del siglo XIX con la primera hegemonía republicana (1880-1904), en el siguiente siglo el periodo liberal (1904-1936), el totalitarismo del siglo XX (1936-1947), el período de inestabilidad (1947-1954), arribando hasta, como es de esperar, a la dictadura estronista (1954-1989), casi nada de la resistencia al régimen y, brevemente la presente transición a la democracia, desde el gobierno Andrés Rodríguez hasta el de Horacio Cartes, bajo cuya administración se editan estos materiales didácticos (y a cuyos logros se dedican más de dos páginas). El libro de texto del tercero llega hasta la actualidad haciéndose eco, por fin, de la problemática social; desde los indicadores socioeconómicos hasta la delicada temática de la posesión de la tierra (apenas menciona La Lucha por la Tierra en Paraguay, un clásico de Carlos Pastore). Por último, algo de geografía del Paraguay y desarrollo sostenible.

Con este listado de temas se propone lograr las siguientes capacidades:

Analiza el proceso de configuración histórica de la sociedad occidental.

Relaciona los principios liberales y nacionalistas puestos de manifiesto en las acciones de los diferentes gobiernos de nuestro país.

Investiga la realidad actual, paraguaya y sudamericana, con relación a sus componentes más significativos.

Propone alternativas a problemas referidos a las actividades desarrolladas por la población paraguaya, americana y mundial. (MEC, 2014, pp. 132-133)

Los tres materiales de Historia y Geografía distribuidos de manera gratuita por la cartera de Educación y Ciencias y cuya autoría pertenecen a Atlas Representaciones, ponen énfasis de manera desproporcionada en la vida política (y a los actores políticos) del país a lo largo de los tiempos. Aparecen en ellos un sinnúmero de estadistas, con las ya infaltables (en este tipo de textos escolares) obras de gobierno, ninguna crítica, nada de errores ni cuestionamientos a los prohombres de la patria.

Por otro lado, casi no aparecen mujeres, como si ellas hubiesen tenido poco o nada de protagonismo en casi cinco siglos de historia (salvo contadas excepciones como Juana de Lara o Serafina Dávalos); tampoco aparecen los hombres que, a pesar de su rol protagónico, no estuvieron ligados a la política, como los científicos. Así tenemos un país construido por figuras políticas (y algunas del clero) de género masculino; no aparecen los científicos, artistas, deportistas u otros; mucho menos las mujeres, los indígenas (ninguna mención a la antropóloga del Paraguay por excelencia, Branislava Susnik o León Cadogan), los movimientos sociales (apenas un capítulo sobre movimientos obreros, estudiantiles y femeninos) o los pobres. O figuran solo de manera muy aislada. Ni hablemos de las veces y la frecuencia con que irrumpen los sucesos bélicos, batalla tras batalla es narrada en estas obras. Especialmente aquellas que ponen de manifiesto la bravura del soldado paraguayo, que es innegable, pero que, sin embargo, no necesita ser mitificado; demás está decir que no aparecen aquellos atropellos que sufrieron los pueblos indígenas de parte del Estado.

Una simple comparación entre los materiales descritos del tercero nos servirá para visualizar mejor el cambio de enfoque, si no de paradigma: en el primero se nota una preocupación más por temas actuales que históricos, en el vigente manual, mucho más reducido en tamaño y páginas (160 págs.; 18 x 24 cm.), se tiene una crónica de estadistas en un espacio de tiempo que recorre tres siglos (XIX, XX y XXI).

Otro ejemplo clarificador lo tenemos en el mismo gobierno de Cartes con dos libros de historia del Paraguay lanzados por dos de sus ministros. Cada uno con un enfoque diametralmente opuesto. Cuando el MEC estaba encabezado por Lafuente, lanza un material didáctico para la materia con el título de Historia del Paraguay, Educación Media, Texto para el Estudiante (MEC, 2016), complementario del programa, ya que este debe abarcar historia universal y americana también. Lo destacable de esta obra es que fue elaborada por connotados historiadores como Liliana Brezzo e Ignacio Telesca, el politólogo Diego Abente Brun y el antropólogo Marcelo Pompa Bogado. En la presentación del libro la entonces ministra es categórica respecto a los peligros que siempre ha corrido la materia afirmando que «la historia en muchos casos ha sido escrita para legitimar creencias y postulados de un grupo, restándole su valor esencial: permitir actuar críticamente sobre ella, reflexionar e intervenir para transformar la realidad», a renglón seguido, define claramente las funciones que se espera de la asignatura, «la Historia no es solo una sucesión de hechos y personajes que deben ser recordados obligatoriamente con su lista de batallas de victorias o derrotas, es necesario avanzar, trascender y profundizar ese relato para conocer sus aportes» (MEC, 2016, p 3).

Como es de esperar de un grupo interdisciplinar como este, el texto inicia acercando al estudiante al quehacer profesional del historiador, poniendo énfasis en el rigor científico, luego dedica una unidad a los pueblos originarios incluyendo a los no guaraníes y, sobre todo, historias poco habituales en los libros de texto oficiales como la cacería humana, el genocidio sufrido por los aché o el caso de José Iquebi (niño ayoreo raptado y presentado como fenómeno de circo a la sociedad paraguaya en la década del 50).

Y si bien continua con temas habituales como la época colonial, los gobiernos independientes y las guerras internacionales, no se queda en una mera exposición de hechos, sino que, invita a pensar desde diferentes visiones que se tienen de los hechos pasados, desde las polémicas suscitadas alrededor de figuras como Francia o sucesos como la Triple Alianza, así como reflexiones sobre los Archivos del Terror, etc.

Como es sabido la ministra dimite ese mismo año y la sustituye Enrique Riera. Este, lanza dos años después un nuevo material con el mismo título: Historia del Paraguay, Educación Media, Texto para el Estudiante (MEC, 2018), esta vez una única autora, la doctora en historia Cecilia Silvera. Como los «viejos» libros de historia, empieza con los guaraníes, pero al solo efecto de introducir a la identidad nacional, pasa por los franciscanos y jesuitas, para explayarse en el surgimiento del Estado paraguayo y los gobiernos de Francia y López; luego, en una extensa unidad de más de 40 páginas, desarrolla la Guerra de la Triple Alianza batalla tras batalla, cerca de una veintena. Lo mismo con la Guerra del Chaco, y una letanía de gobiernos con sus obras, incluido el de Horacio Cartes. En la presentación del libro el ministro Riera exhorta a los estudiantes a cuidar el material para las «demás generaciones», y paradójicamente les insta a que «organicen acciones transformadoras» (MEC, 2018, p. 3), cuando el material que les estaba ofreciendo iba de contramano con lo que expresó su antecesora y, en definitiva, en contravención a los fines y objetivos de la educación paraguaya.   

 

5. El nacionalismo a superar

Así tenemos que «la Historia es una materia que, con frecuencia, ha sido manoseada, adulterada, amordazada, falseada o enaltecida» (Prats, 2011, p. 18), en Paraguay esta ha sido la norma, la mitología se ha ganado un espacio que será difícil arrebatarle. Esta ideología es la que da lugar a los mitos, pues, «cuando nos proponemos el análisis de la mitología nacionalista en Paraguay, en realidad nos referimos al examen crítico del discurso hegemónico nacionalista» (Makaran, 2014, p. 30).

De esta manera tenemos una historia oficial signada por el nacionalismo, una poderosa ideología que Hobsbawm (1998) califica así: «El nacionalismo requiere creer demasiado en lo que es evidente que no es como se pretende» (p. 20), es decir, la exaltación de la patria y sus símbolos en la figura de los «grandes» hombres de Estado, cuyas evidentes virtudes (y ningún defecto) son el modelo para seguir.

El pensamiento crítico y reflexivo buscado por la reforma se ve obstaculizado por formas de entender el mundo (o la nación) que anteponen el sentimiento y las emociones, el hecho de exaltar la patria y a los padres fundadores de la misma, obviando deliberadamente sus defectos y errores, hace que los objetivos de la educación paraguaya se vean esquivos. Mucho antes de formar ciudadanos con una fuerte conciencia cívica, pensamiento crítico y reflexivo, estamos estimulando una memoria histórica sentimentalista, ¿academicista?, memorista y con una arraigada tradición de exaltación de símbolos patrios y culto a la personalidad, que es justamente la antítesis de lo anterior.

Es urgente repensar la función misma de la materia de Historia y Geografía, dado que, con Makaran (2014):

Consideramos que en la actual etapa de desarrollo nacional en la que se encuentra la mayoría de las repúblicas latinoamericanas, incluido Paraguay, es necesario empezar a cuestionar nuestros imaginarios míticos, tarea que no debilitará nuestra integridad nacional, sino por el contrario nos fortalecerá como comunidades conscientes de su complejidad y preparadas para enfrentar las paradojas que silencia el nacionalismo. (pp. 31-32)

A pesar de que, como afirma Saeger (2006) «desafortunadamente, muy a menudo la gente mira el pasado a través de un prisma nacionalista del presente» (p. 98) y es que para Brezzo:

El necesario eclipse del influjo nacionalista en la práctica de la historia en Paraguay aún no se ha producido (…), parece oportuno, entonces, comenzar con el necesario debate entre historia y nacionalismo, que permita superar las inercias interpretativas sobre el pasado. (2010, p. 29)

Historia y Geografía como disciplina humanista en el bachillerato en pleno siglo XXI será crucial para entender un mundo cada vez más complejo, porque «el conocimiento científico del pasado nos hace más humanos, nos enriquece y alimenta nuestro presente» (Prats, 2011, p. 17), y como sentencia la historiadora argentina, Liliana Brezzo (2012), «cuanto mejor nos conozcamos, más maestros seremos de nosotros mismos» (p. 78).

 

6. Conclusión

El siglo XXI empieza con una necesaria reforma en la Educación Media o Bachillerato en el Paraguay, sin embargo, como hemos podido constatar, rápidamente los nuevos vientos del socioconstructivismo fueron cediendo lugar a la fuerte tradición en la didáctica de la Historia y Geografía.

Tanto los primeros programas, pero especialmente los libros de textos oficiales de la disciplina demostraron que un enfoque diferente era posible, que, desde las Ciencias Sociales, en general y, desde la Historia, en particular, era posible abordar el mundo actual, desde la comprensión del pasado, y hacerlo significativo al estudiantado.

Sin embargo, el remanido academicismo, tan característico de siglos pasados y de la vieja escuela, aparentemente caduco, cobró fuerza en los últimos años y se adueñó del currículum y de las aulas.    

A partir de aquí, nos queda la ineludible e imperiosa tarea, a los investigadores educativos, de buscar los mejores enfoques y las mejores praxis en busca de la tan anhelada calidad educativa, es decir, aquella que ayude a despertar una ciudadanía reflexiva, crítica, que sea el motor del cambio que nos impele el nuevo milenio. 


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Aldo Jones

Es socio investigador del Centro de Estudios Rurales Interdisciplinarios (CERI). Se desempeña como profesor de Ciencias Sociales por el Instituto Nacional de Educación Superior «Dr. Raúl Peña» y catedrático en diferentes instituciones educativas de Itá. Maestrando en investigación educativa, ganador de los premios Pastore-Olmedo 2016, con el trabajo de investigación en historia social titulado Itá, pueblo de indios (1537-1847), publicado en 2021.

 

 

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ISSN 2224 7408

 

 

 



[1] Este artículo forma parte de la tesis de maestría desarrollada por su autor en el Instituto Nacional de Educación Superior (INAES) de Paraguay.

[2] Desde el 2017 el MEC pasó a denominarse Ministerio de Educación y Ciencias.