Revista Kuaapy Ayvu, año 2019, vol. 10, núm. 10,
pp. 35-54. INAES Publicaciones. ISSN 2224-7408
ARTÍCULO
ORIGINAL
Recibido el 30/09/2019 | Aceptado el 01/11/2019
Los cambios en el programa y libros de texto
oficiales de Historia y Geografía en la Educación Media de Paraguay[1]
Changes in the program and official textbooks of History and Geography in high school of Paraguay
Aldo Jones
Centro de
Estudios Rurales Interdisciplinarios (CERI)
Resumen
Se realiza un
recorrido por los cambios sufridos por el programa de Historia y Geografía del
bachillerato, desde la implementación de la reforma en la Educación Media en
Paraguay (2002) hasta nuestros días. El objetivo es dejar en evidencia que las
sucesivas modificaciones no siempre respondieron a los fines propuestos en la
llamada Reforma Educativa. El programa ha variado tanto en las capacidades
presentadas como en los contenidos propuestos para el logro de dichas
capacidades. Una revisión detallada de los libros de texto oficiales en la
materia permite entrever un enfoque más tradicionalista de la historia, lo
que va de contramano con los
objetivos de la educación paraguaya.
Palabras clave
Historia y
Geografía; Didáctica de la Historia; Programa de Historia y Geografía;
Educación Media; reforma educativa de Paraguay
Abstract
This article traces the changes that have taken place in the high school
History and Geography curriculum, from the implementation of the secondary
education reform in Paraguay (2002) to the present day. The aim is to
demonstrate that the successive amendments did not always serve the purposes
set forth in the Educational Reform. The curriculum has changed both in terms
of the skills it covers, and the content designed to help students master those
skills. A detailed review of the official textbooks on the subject reveals a
more traditionalist approach to history, which runs counter to the goals of
Paraguayan education.
Keywords
History and Geography; Didactics of History; History and Geography
Program; High School; educational reform in Paraguay.
1. Introducción
La Reforma Educativa comienza a principios de la década de los noventa
en Paraguay con los niveles iniciales de la escuela o educación escolar básica,
sin embargo, la Educación Media debió esperar el nuevo milenio para imbuirse
del espíritu reformista. No es sino en el 2002 (Ministerio de Educación y
Cultura [MEC], 2014, p. 9) que el bachillerato, en sus diferentes modalidades,
se pone al día con los nuevos paradigmas educativos y empieza a andar el camino
propuesto por la Reforma, hacia la era de la información y el conocimiento.
Hoy estamos en puertas de una nueva Transformación Educativa, quizá no
precisamente por un fracaso de la Reforma, aunque sí atraviesa una cada vez más
profunda crisis, sino por los nuevos desafíos a los que el sistema educativo no
ha sabido responder. Casi treinta años después (18 años en el nivel medio),
luego de muchos ajustes y reajustes (MEC, 2014, p. 10), evidentemente hay
ámbitos de la educación que deben ser repensados, replanteados o redefinidos.
Dentro de esos ajustes están los efectuados en la disciplina de Historia y
Geografía en el bachillerato, tanto en su modalidad científica como
técnica.
El programa de estudios, materializado en los libros de texto oficiales,
de esta disciplina, sufrió cambios casi con cada gobierno que asumía. Pero esos
cambios no siempre estuvieron a tono con los nuevos paradigmas de la pedagogía
general ni con la didáctica de la historia en particular, por lo tanto, tampoco
respondieron a los principios planteados por la Reforma Educativa. Al
contrario, como vamos a ver, los últimos materiales (no todos) lanzados por el
Ministerio de Educación y Ciencias se alejan considerablemente, en cuanto a
enfoque, de aquellos primeros libros de texto editados en los inicios de la
reforma del nivel medio o, al menos, dejan entrever, lo que considera Casal
(2011):
Una contradicción entre el propósito expreso del currículum formal, que
podría ser, por ejemplo, promover el pensamiento crítico y creador del alumno y
la práctica educativa cotidiana, que reproduce pasividad y conformismo en los
jóvenes y que no sólo no promueve el pensamiento crítico, sino que transforma a
los alumnos en meros contestadores de preguntas que ya tienen asignadas
respuestas únicas. (p. 76)
La metodología ha consistido en la revisión bibliográfica y un estudio
comparativo, de todo lo referente a enfoques asumidos, así como la didáctica de
la historia y, desde luego, los programas y libros de texto oficiales del MEC,
dado que «la historia nacional que se organiza y difunde en dispositivos
públicos y obligatorios como los libros de texto gratuitos constituye un
indicativo importante para comprender (…) los cambios en las ideas oficiales
sobre la comunidad nacional» (Vargas, 2011, p. 489); lamentablemente en
Paraguay al parecer el debate no está instalado, por consiguiente, hay una
literatura apenas incipiente en la materia; pero dado que otros países
atraviesan por muy similar disyuntiva, su experiencia puede resultar de valioso
aporte (Vargas, 2011). Precisamente el objetivo del presente artículo es poner
a consideración, ya que estamos en puertas de una revisión profunda del
currículo, la historia más indicada que apunte a formar al ciudadano y
ciudadana del siglo XXI en Paraguay.
2. Los fines de la educación
La disciplina histórica es una de las más tradicionales dentro de la
malla curricular en el nivel medio de la educación paraguaya, y su relevancia
no se pone en tela de juicio, dado que responde directamente a uno de los fines
de la educación paraguaya que «busca que hombres y mujeres afirmen la identidad
de la nación paraguaya y de sus culturas», definidos por el Ministerio de
Educación y Ciencias (MEC, 2014, p. 13); como una de las expectativas fundamentales
que regirán el quehacer educativo tenemos.
Una educación que tienda a la formación de la conciencia personal, la
conducta democrática, el espíritu crítico, la responsabilidad y el sentido de
pertenencia a una sociedad pluriétnica y pluricultural [así como una] Una educación
que valore la herencia de nuestro pasado, se asiente en el presente y se
proyecte hacia la formación integral de la persona y el enriquecimiento de la
sociedad y de la cultura paraguaya. (MEC, 2011, p. 17)
Entre los
Rasgos del perfil del/la joven de la Educación Media figura: «actúen con
pensamiento autónomo, crítico y divergente para la toma de decisiones en las
diferentes circunstancias de la vida personal, familiar y social» (p. 18),
aunque también propone ideales bastante más abstractos dentro de los Objetivos
generales de la Educación Media como por ejemplo el que «Desarrollen el
sentimiento del ser paraguayo a través del conocimiento, el respeto, el amor a
su historia, sus recursos naturales y su cultura» (MEC, 2014, p. 18).
Pero también, el currículo nacional pone énfasis, a través de los
distintos programas educativos, en algunos de los Objetivos Generales de la
Educación Paraguaya (dos específicamente), como
Formar el espíritu crítico de los ciudadanos, como miembros de una
sociedad pluriétnica y pluricultural [y] estimular en los educandos el
desarrollo de la creatividad y el pensamiento crítico y reflexivo. (2014, pp.
14-15)
Esto, respondiendo a los nuevos paradigmas que impregnan la Reforma
Educativa y, si bien esta reforma tardó en llegar en el nivel medio, no hay
duda de que los mismos principios socioconstructivistas
se establecen como competencias generales del área de las Ciencias Sociales
para la Educación Media: «comprendan los fenómenos sociales a fin de consolidar
su sentido de pertenencia y actuar como agentes de cambio» y, «Participen con
autonomía, emprendibilidad y actitud ética en la
construcción de un Estado de Derecho que favorezca la vivencia cívica» (MEC,
2014, p. 20).
A partir de estas competencias generales y, antes de las capacidades,
encontramos las competencias de la disciplina para cada curso:
Para el primer curso tenemos:
Interpreten los fenómenos económicos, políticos, religiosos y culturales
más relevantes que caracterizan al contexto mundial americano y paraguayo a
partir del siglo XVIII y sus proyecciones en la actualidad para potenciar su
sentido de pertenencia y actuar como agente de cambio. (MEC, 2007a, p. 16)
En el segundo curso se halla: «Juzguen las acciones realizadas por las
sociedades humanas a partir del siglo XVIII en el proceso de asimilación y
confrontación de los fenómenos sociales de carácter económico, político y
cultural» (MEC, 2007d, p. 156).
Y, en tercer curso: «Participen con responsabilidad social, actitud
crítica y sentido de pertenencia en el proceso de interpretación, valoración y
transformación de los fenómenos sociales de la actualidad» (MEC, 2007f, p. 16).
A continuación, el programa justifica la materia en el nivel medio: «la
Historia y Geografía constituyen un componente válido que sirven de instrumento
para interpretar el presente, comprender el pasado, relacionarlos y construir
un mejor porvenir, cimentado en la reflexión del entorno social» (MEC, 2014, p.
129). Luego, antes de detallar las capacidades y los respectivos temas para
lograrlas, propone las competencias específicas de la disciplina: «se sitúa en
el tiempo al que pertenece a través del reconocimiento de los procesos que
configuran la realidad histórica paraguaya, americana y mundial» y «se sitúa en
el espacio al que pertenece a través del reconocimiento de los factores que
inciden en la configuración de la realidad geográfica paraguaya, americana y
mundial» (MEC, 2014, p. 131).
A todo esto, hay que sumar el hecho de que el «estudio histórico es el
que más oportunidades ofrece para educar a los estudiantes en la creación de
una mirada racional y fundamentada de su entorno local, nacional y global»
(Prats, 2011, p. 22). Es sin duda alguna, una de las materias más tradicionales
en el devenir de la educación y, no solamente por la mirada al pasado que
ofrece como ninguna otra disciplina, sino porque «la historia es cada vez más
necesaria en la formación para desarrollar un criterio y una visión crítica del
presente» (Prats, 2011, p. 14).
Sin embargo, la didáctica de la Historia ha sido objeto de controversia
desde hace un tiempo atrás, desde el cuestionamiento de qué identidad es la que
se va a afianzar, dado que es una «idea equivocada de que en un Estado existe
una sola identidad inmutable, mientras que hay identidades múltiples, diversas
y cambiantes» (Makaran, 2014, pp. 26-27), hasta «las
habilidades que necesitan ser adquiridas en historia» (Carretero, 2002, p.
215), esto último en contraposición al hecho de que dentro de la praxis docente
en la actualidad «todavía reconocemos estrategias didácticas que giran
alrededor de la transmisión de conceptos por parte del profesorado y donde la
interpretación de los hechos no ocupa una posición central» (Acosta Barros, 2015, p. 81) o «repetir listas
de héroes, batallas, hechos y fechas» (Casal, 2011, p. 76).
Si bien Ignacio Telesca, en una entrevista
(Leiva, 2019), reconoció que «la historia se convierte en una herramienta de
construcción» no duda en afirmar también que «mientras que la educación esté
pensada para solidificar la idea de nación, estamos fritos», y es que, como
bien dice Prats (2011), entre las funciones de la disciplina histórica está la
función patriótica que, básicamente ha hecho que «la enseñanza de la Historia
pasó a ser una forma de ideologización para transmitir ideas políticas y
sentimientos patrióticos» (p. 14), de hecho, según el mismo autor, «esta
función no ha dejado de existir y los gobiernos nacionalistas, (…) siguen
presionando a la escuela, (…) para que se siga asumiendo este rol de
construcción de la conciencia patriótica» (Prats, 2011, p. 15).
En cuanto a los manuales de ciencias sociales en
Paraguay, si bien no hay una profusión de trabajos, es necesario destacar
algunos que son claves para entender la evolución de nuestros manuales de
Historia: en primer lugar está el informe de la Academia Paraguaya de la
Historia a principios de la reforma educativa de los años de 1990, la cual
brindó valiosas sugerencias al Ministerio de Educación y Ciencias respecto al
abordaje de la historia en los libros de la materia (Brown, 2010); luego están
los trabajos de Brezzo (2001), D’Alessandro
(2014), Alegre (2018) y Velázquez (2018), entre otros; sin embargo, ninguno
trata los libros de historia de la Educación Media del periodo correspondiente
a la reforma de este nivel, excepto Brown (2010), quien realiza un
pormenorizado análisis de los libros oficiales de la reforma en el área, como
veremos más adelante.
3. Los primeros pasos
El Estado paraguayo no ha sido muy generoso con el estudiantado a la
hora de proveerle de materiales didácticos, tal es así que el primer lote de
libros de texto gratuitos para el nivel estudiado llega recién en el 2007 (MEC,
2007a, p. 3). Voluminosos libros son entregados a todas las instituciones de
gestión oficial, llegan con una particularidad, vienen por áreas, no por
disciplinas, así que en vez de libros de Historia tenemos libros de Ciencias
Sociales donde comparten las diferentes disciplinas de esta área. Otra
característica destacable es que son bilingües, aunque en este caso no es
novedoso dado que los materiales del tercer ciclo de la Educación Escolar
Básica ya venían en este formato desde años anteriores.
El primer curso contaba con tres volúmenes, el primero de ellos (MEC,
2007a) proponía conceptos, orígenes e importancia de la disciplina para luego
hacer un repaso por las corrientes de pensamiento económico del siglo XVIII:
mercantilismo, fisiocratismo, liberalismo económico y
marxismo, apuntando a las respectivas capacidades: «Analiza la proyección del
pensamiento económico y sus impactos en américa a partir del siglo VIII» y,
«Asume posturas acerca de la realidad paraguaya a partir del siglo XVIII en relación
con la proyección de la doctrina del liberalismo económico».
El volumen 2 (MEC, 2007b) trae a vuelo de pájaro temas clásicos como los
desmembramientos sufridos durante la colonia, los primeros gobiernos
independientes, el gobierno de Carlos A. López, los gobiernos a partir de 1870,
los símbolos patrios, y otros similares; los temas centrales son nación y
Estado, de hecho, aparecen como ejes de las capacidades propuestas: «Reconoce
el ordenamiento político-administrativo del territorio nacional a partir del
siglo VXIII» y, «Analiza la teoría de la nación-estado con miras a la
comprensión del proceso de construcción de la unidad nacional».
El último libro (MEC, 2007c), en este curso, desde la capacidad «Analiza
la realidad sociopolítica paraguaya del último cuarto del siglo XX», abordaba
los modelos políticos en América Latina en el siglo XX, estos son, caudillismo,
anarquismo, oligarquía, dictadura y populismo; pasando por la Guerra Fría y su
impacto en Latinoamérica, aunque solo someramente; para terminar, expone
brevemente los últimos gobiernos del siglo XX y principios del XXI hasta el de
Gonzáles Macchi, y no incluye, (suele ser costumbre en los libros de texto
oficiales) el de Duarte Frutos, cuyo gobierno es el responsable del
material.
El segundo curso llega con dos volúmenes, el número uno (MEC, 2007d),
inicia con un repaso de las principales ideologías como el liberalismo, el
conservadurismo, radicalismo, marxismo y nacionalismo, así como su influencia
en América Latina y Paraguay, pretendiendo con el abordaje de estos temas,
lograr la capacidad: «Analiza la proyección del pensamiento sociopolítico y sus
impactos en América y Paraguay a partir del siglo XVIII».
Continúa con la presentación de los principales pueblos americanos
precolombinos (este tema, por ejemplo, es desarrollado en 35 páginas), pasa por
las campañas libertadoras de América como por sus protagonistas más
encumbrados. Asimismo, temas actuales en ese momento como la industrialización,
finalmente, hace un análisis de la realidad iberoamericana, con la intención de
desarrollar: «Analiza los criterios y las dimensiones relevantes para la
definición de la organización del espacio precolombino, colonial e
independiente y su trascendencia actual» y; «Determina la importancia de la
industrialización, polarización y regionalización en el espacio iberoamericano
contemporáneo», como capacidades.
El siguiente volumen (MEC, 2007e) hace un análisis comparativo entre
América Latina y América Anglosajona, entre formas de gobierno presidencialista
y parlamentarista, entre Estado federal y unitario. Luego hace un veloz
recorrido por la geografía física americana para luego repasar geografía urbana
y las migraciones (geografía humana), sin olvidar la división política del
continente y del Paraguay, así como la geografía nacional; surgen finalmente
otros temas que siguen muy vigentes como justicia social o la sustentabilidad
como paradigma del desarrollo, la descentralización y el desarrollo humano.
Estos últimos temas responden a la capacidad «Investiga las
características sociopolíticas y económicas que configuran América del Sur en
la actualidad».
En el último año de bachillerato aparece el también último libro (MEC,
2007f) de la serie y se brinda exclusivamente a Historia y Geografía, dado que
esta es la única materia del plan común que sobrevive, y le dedica unas 320
páginas (en tamaño 21 x 27,5 cm). La primera unidad, en sus más de 25 páginas,
promueve como capacidad «Comprende que las Ciencias Sociales se constituyen en
un espacio que permite la reflexión acerca de los fenómenos sociales que se
suscitan en la actualidad», la destina enteramente a la paz y los derechos
humanos, destacando como grandes héroes civiles a Gandhi, Luther King y otros,
enfatizando en la educación para la paz. En las siguientes unidades, tras un
sucinto recorrido por distintos continentes, aborda temas cruciales de la realidad
actual de interés tanto local como global: diversidad cultural, desarrollo
sustentable y sostenible, equilibrio ecológico, migraciones, natalidad,
desastres naturales y la responsabilidad humana, sociedad de la información y
del conocimiento, globalización, formación de una ciudadanía crítica y
comprometida, valores democráticos, rendición de cuentas, transparencia, acceso
a la información pública, ética pública, rol de los jóvenes en la sociedad,
movimientos estudiantiles, etc. Para finalmente recordarnos a los organismos
internacionales y las ideologías totalitarias como el fascismo y el nazismo y
su proyección en Paraguay.
Las capacidades sugeridas a ser alcanzadas por los estudiantes mediante
estos temas son:
Analiza la realidad política, social, económica y cultural del Paraguay
en la actualidad.
Analiza la proyección del pensamiento sociopolítico y cultural, y sus
impactos en la sociedad americana y paraguaya desde fines del siglo XIX hasta
la actualidad»; «Asume actitud de compromiso ante la realidad política, social,
económica y cultural del Paraguay actual.
Destaca la cooperación brindada por los organismos internacionales: OEA,
ONU y OEI considerando: representatividad en Paraguay y contexto de la
cooperación en salud, educación y seguridad.
Investiga los beneficios que aportan los organismos internacionales
relacionados con proyectos de desarrollo en el Paraguay»
Reconoce la necesidad de la cooperación internacional como una
estrategia para vencer el subdesarrollo. (MEC, 2007f)
Ahora bien, si el análisis se circunscribe al
contenido exclusivamente histórico de estos materiales, podemos estar de
acuerdo con Brown (2010), en que «Si bien los materiales publicados por el Ministerio
de Educación y Cultura en 2007 difieren en varios aspectos de los
utilizados durante la era Stroessner, también son evidentes las continuidades
significativas» (p. 38).
4. El «nuevo rumbo» de la historia
El programa de estudios, vigente desde el gobierno anterior, aprobado
siendo ministra de educación Marta Lafuente, que lleva el nombre de
Actualización curricular del bachillerato científico, Educación Media, comienza
proponiendo la capacidad de «Reconoce la relevancia de la disciplina en el
desarrollo de las Ciencias Sociales», seguida de «Describe el proceso de
evolución histórica de la sociedad occidental» (MEC, 2014, p. 131).
Sin embargo, una revisión exhaustiva del contenido programático y su
comparación con las competencias propuestas pone en entredicho la coherencia y
cohesión del currículum. Prats (2011), al respecto, sugiere:
Frente a los usos y abusos sociales de los relatos y las epopeyas del
pasado, la educación debe incorporar, sin ninguna restricción, lo que se
considera la Historia con mayúscula, que es la que la comunidad científica
determina como el conocimiento alcanzado en esta disciplina. (p. 13)
Así como la educación tuvo que superar el rígido paradigma positivista
para desembocar en los ya mencionados, así también la ciencia histórica debió
romper con el predominio de la conocida como historia tradicional, es decir,
aquella basada preferentemente en los hechos políticos, para evolucionar en la
nueva historia que, según Burke (1996, p. 14) «ha
acabado interesándose por casi cualquier actividad humana». Su afán abarcador
no significa que se olvide el enfoque holístico y hasta factores macro o de mayor
importancia según paradigmas.
A partir de esto podemos deducir que un buen programa de estudio debe
incluir, necesariamente, aparte de los temas tradicionales de historia
nacional, americana y universal, aquellos que, sin importar su circunscripción
geográfica, hagan referencia a temas tan variados (que normalmente caen dentro
de lo que se conoce como historia social) como historia indígena, historia
económica, de las mujeres, de los pobres, de los soldados, la ciencia, etc. Sin
olvidar la microhistoria o la historia local y otras.
La capacidad más arriba citada se va a lograr mediante el estudio de
temas clásicos como las civilizaciones de la Edad Antigua, la griega, la
helénica y la romana, pasando por el cristianismo, la Reforma, el Humanismo y
el Renacimiento; todo esto después de haber hecho un breve repaso del concepto
y la relevancia de la Historia y la Geografía, aunque apenas en un par de
páginas, insuficiente para pretender desarrollar o familiarizarse al menos con
aquellas habilidades elementales propias del quehacer de un historiador.
El contenido programático del primer curso (MEC, 2017a)[2] continúa con temas de
historia universal como la formación de los Estados nacionales (mercantilismo),
el régimen absolutista, la Revolución Francesa, La Ilustración o Siglo de las
Luces (fisiocracia y liberalismo), Humanismo, y otros temas propios de lo que
se considera cultura general, para luego adentrarse en lo que respecta a
historia del Paraguay, establece la capacidad «Reconoce el proceso de
configuración del Paraguay actual» (MEC, 2014, p. 132), con temas ineludibles
como el origen de la nación paraguaya (el mestizaje), pasando por el gobierno
de Hernandarias y llegando a la Guerra de la Triple Alianza y la Guerra del
Chaco.
Finalizando con dos unidades de Geografía política y demografía, el
ordenamiento territorial del Paraguay a través de la historia, incluida la
mediterraneidad y, la población, mediante el estudio de su composición,
distribución, tasa de natalidad y esperanza de vida, así como los movimientos
poblacionales; apuntando a ambiciosas capacidades como «Infiere las
implicancias del crecimiento, la composición y la distribución de la población
paraguaya, americana y mundial» y «Relaciona los problemas planteados por las
agrupaciones humanas y las características geográficas de los continentes»
(ídem.).. Hasta aquí el enfoque es netamente academicista.
Para el segundo curso se establece que las capacidades son:
Analiza el proceso que condujo al nacimiento y conformación del Estado
paraguayo.
Interpreta las continuidades y los cambios verificados en el ejercicio
del poder en el contexto americano.
Argumenta su postura respecto de los modelos de desarrollo aplicado.
Plantea soluciones a las alteraciones en el equilibrio de la vida sobre
el Orbe. (MEC, 2014, pp. 132-133)
Estas, girarán en torno a unidades que tienen que ver con las dos
guerras mundiales, en medio de ellas la Revolución Rusa y antes, la Revolución
Industrial, posteriormente se ocupa de la Guerra Fría (el material no plantea
las consecuencias de este hecho histórico para América Latina y menos para el
Paraguay), y la Declaración universal de los Derechos Humanos. Luego de este
repaso por la historia mundial se ocupa de la nacional mediante el abordaje del
surgimiento del Estado paraguayo, los primeros gobiernos independientes y de
los regímenes paternalistas de Francia y López. Posteriormente sugiere el
análisis de gobiernos latinoamericanos y sus diferentes formas de ejercicio del
poder y también las formas de gobierno de los Estados americanos, para finalmente
abordar los recursos naturales, la producción agropecuaria y una breve
referencia a los cultivos transgénicos (MEC, 2017b).
En el último año del bachillerato (MEC, 2017c) la disciplina se centra
más en la historia nacional, aunque comienza con los movimientos sociales,
feminista, trabajadores, estudiantiles, su conceptualización y sus
características, también hace una concisa definición del liberalismo y el
nacionalismo, luego prosigue haciendo un recorrido desde las décadas finales
del siglo XIX con la primera hegemonía republicana (1880-1904), en el siguiente
siglo el periodo liberal (1904-1936), el totalitarismo del siglo XX (1936-1947),
el período de inestabilidad (1947-1954), arribando hasta, como es de esperar, a
la dictadura estronista (1954-1989), casi nada de la
resistencia al régimen y, brevemente la presente transición a la democracia,
desde el gobierno Andrés Rodríguez hasta el de Horacio Cartes, bajo cuya
administración se editan estos materiales didácticos (y a cuyos logros se dedican
más de dos páginas). El libro de texto del tercero llega hasta la actualidad
haciéndose eco, por fin, de la problemática social; desde los indicadores
socioeconómicos hasta la delicada temática de la posesión de la tierra (apenas menciona
La Lucha por la Tierra en Paraguay, un clásico de Carlos Pastore). Por
último, algo de geografía del Paraguay y desarrollo sostenible.
Con este listado de temas se propone lograr las siguientes capacidades:
Analiza el proceso de configuración histórica de la sociedad occidental.
Relaciona los principios liberales y nacionalistas puestos de manifiesto
en las acciones de los diferentes gobiernos de nuestro país.
Investiga la realidad actual, paraguaya y sudamericana, con relación a
sus componentes más significativos.
Propone alternativas a problemas referidos a las actividades
desarrolladas por la población paraguaya, americana y mundial. (MEC, 2014, pp.
132-133)
Los tres materiales de Historia y Geografía distribuidos de manera
gratuita por la cartera de Educación y Ciencias y cuya autoría pertenecen a
Atlas Representaciones, ponen énfasis de manera desproporcionada en la vida
política (y a los actores políticos) del país a lo largo de los tiempos.
Aparecen en ellos un sinnúmero de estadistas, con las ya infaltables (en este
tipo de textos escolares) obras de gobierno, ninguna crítica, nada de errores
ni cuestionamientos a los prohombres de la patria.
Por otro lado, casi no aparecen mujeres, como si ellas hubiesen tenido
poco o nada de protagonismo en casi cinco siglos de historia (salvo contadas
excepciones como Juana de Lara o Serafina Dávalos); tampoco aparecen los
hombres que, a pesar de su rol protagónico, no estuvieron ligados a la
política, como los científicos. Así tenemos un país construido por figuras
políticas (y algunas del clero) de género masculino; no aparecen los
científicos, artistas, deportistas u otros; mucho menos las mujeres, los indígenas
(ninguna mención a la antropóloga del Paraguay por excelencia, Branislava Susnik o León
Cadogan), los movimientos sociales
(apenas un capítulo sobre movimientos obreros, estudiantiles y femeninos) o los
pobres. O figuran solo de manera muy aislada. Ni hablemos de las veces y la
frecuencia con que irrumpen los sucesos bélicos, batalla tras batalla es narrada
en estas obras. Especialmente aquellas que ponen de manifiesto la bravura del
soldado paraguayo, que es innegable, pero que, sin embargo, no necesita ser
mitificado; demás está decir que no aparecen aquellos atropellos que sufrieron
los pueblos indígenas de parte del Estado.
Una simple comparación entre los materiales descritos del tercero nos
servirá para visualizar mejor el cambio de enfoque, si no de paradigma: en el
primero se nota una preocupación más por temas actuales que históricos, en el
vigente manual, mucho más reducido en tamaño y páginas (160 págs.; 18 x 24
cm.), se tiene una crónica de estadistas en un espacio de tiempo que recorre
tres siglos (XIX, XX y XXI).
Otro ejemplo clarificador lo tenemos en el mismo gobierno de Cartes con
dos libros de historia del Paraguay lanzados por dos de sus ministros. Cada uno
con un enfoque diametralmente opuesto. Cuando el MEC estaba encabezado por
Lafuente, lanza un material didáctico para la materia con el título de Historia
del Paraguay, Educación Media, Texto para el Estudiante (MEC, 2016),
complementario del programa, ya que este debe abarcar historia universal y
americana también. Lo destacable de esta obra es que fue elaborada por
connotados historiadores como Liliana Brezzo e
Ignacio Telesca, el politólogo Diego Abente Brun y el antropólogo Marcelo Pompa Bogado. En la
presentación del libro la entonces ministra es categórica respecto a los
peligros que siempre ha corrido la materia afirmando que «la historia en muchos
casos ha sido escrita para legitimar creencias y postulados de un grupo,
restándole su valor esencial: permitir actuar críticamente sobre ella,
reflexionar e intervenir para transformar la realidad», a renglón seguido,
define claramente las funciones que se espera de la asignatura, «la Historia no
es solo una sucesión de hechos y personajes que deben ser recordados
obligatoriamente con su lista de batallas de victorias o derrotas, es necesario
avanzar, trascender y profundizar ese relato para conocer sus aportes» (MEC,
2016, p 3).
Como es de esperar de un grupo interdisciplinar como este, el texto
inicia acercando al estudiante al quehacer profesional del historiador,
poniendo énfasis en el rigor científico, luego dedica una unidad a los pueblos
originarios incluyendo a los no guaraníes y, sobre todo, historias poco
habituales en los libros de texto oficiales como la cacería humana, el
genocidio sufrido por los aché o el caso de José Iquebi (niño ayoreo raptado y presentado como fenómeno de
circo a la sociedad paraguaya en la década del 50).
Y si bien continua con temas habituales como la época colonial, los
gobiernos independientes y las guerras internacionales, no se queda en una mera
exposición de hechos, sino que, invita a pensar desde diferentes visiones que
se tienen de los hechos pasados, desde las polémicas suscitadas alrededor de
figuras como Francia o sucesos como la Triple Alianza, así como reflexiones
sobre los Archivos del Terror, etc.
Como es sabido la ministra dimite ese mismo año y la sustituye Enrique
Riera. Este, lanza dos años después un nuevo material con el mismo título: Historia
del Paraguay, Educación Media, Texto para el Estudiante (MEC, 2018), esta
vez una única autora, la doctora en historia Cecilia Silvera. Como los «viejos»
libros de historia, empieza con los guaraníes, pero al solo efecto de
introducir a la identidad nacional, pasa por los franciscanos y jesuitas, para
explayarse en el surgimiento del Estado paraguayo y los gobiernos de Francia y
López; luego, en una extensa unidad de más de 40 páginas, desarrolla la Guerra
de la Triple Alianza batalla tras batalla, cerca de una veintena. Lo mismo con
la Guerra del Chaco, y una letanía de gobiernos con sus obras, incluido el de
Horacio Cartes. En la presentación del libro el ministro Riera exhorta a los
estudiantes a cuidar el material para las «demás generaciones», y
paradójicamente les insta a que «organicen acciones transformadoras» (MEC,
2018, p. 3), cuando el material que les estaba ofreciendo iba de contramano con
lo que expresó su antecesora y, en definitiva, en contravención a los fines y
objetivos de la educación paraguaya.
5. El nacionalismo a superar
Así tenemos que «la Historia es una materia que, con frecuencia, ha sido
manoseada, adulterada, amordazada, falseada o enaltecida» (Prats, 2011, p. 18),
en Paraguay esta ha sido la norma, la mitología se ha ganado un espacio que
será difícil arrebatarle. Esta ideología es la que da lugar a los mitos, pues,
«cuando nos proponemos el análisis de la mitología nacionalista en Paraguay, en
realidad nos referimos al examen crítico del discurso hegemónico nacionalista»
(Makaran, 2014, p. 30).
De esta manera tenemos una historia oficial signada por el nacionalismo,
una poderosa ideología que Hobsbawm (1998) califica así: «El nacionalismo
requiere creer demasiado en lo que es evidente que no es como se pretende» (p.
20), es decir, la exaltación de la patria y sus símbolos en la figura de los
«grandes» hombres de Estado, cuyas evidentes virtudes (y ningún defecto) son el
modelo para seguir.
El pensamiento crítico y reflexivo buscado por la reforma se ve
obstaculizado por formas de entender el mundo (o la nación) que anteponen el
sentimiento y las emociones, el hecho de exaltar la patria y a los padres
fundadores de la misma, obviando deliberadamente sus defectos y errores, hace
que los objetivos de la educación paraguaya se vean esquivos. Mucho antes de
formar ciudadanos con una fuerte conciencia cívica, pensamiento crítico y
reflexivo, estamos estimulando una memoria histórica sentimentalista,
¿academicista?, memorista y con una arraigada tradición de exaltación de
símbolos patrios y culto a la personalidad, que es justamente la antítesis de
lo anterior.
Es urgente repensar la función misma de la materia de Historia y
Geografía, dado que, con Makaran (2014):
Consideramos que en la actual etapa de desarrollo nacional en la que se
encuentra la mayoría de las repúblicas latinoamericanas, incluido Paraguay, es
necesario empezar a cuestionar nuestros imaginarios míticos, tarea que no
debilitará nuestra integridad nacional, sino por el contrario nos fortalecerá
como comunidades conscientes de su complejidad y preparadas para enfrentar las
paradojas que silencia el nacionalismo. (pp. 31-32)
A pesar de que, como afirma Saeger (2006) «desafortunadamente,
muy a menudo la gente mira el pasado a través de un prisma nacionalista del
presente» (p. 98) y es que para Brezzo:
El necesario eclipse del influjo nacionalista en la práctica de la
historia en Paraguay aún no se ha producido (…), parece oportuno, entonces,
comenzar con el necesario debate entre historia y nacionalismo, que permita
superar las inercias interpretativas sobre el pasado. (2010, p. 29)
Historia y Geografía como disciplina humanista en el bachillerato en
pleno siglo XXI será crucial para entender un mundo cada vez más complejo,
porque «el conocimiento científico del pasado nos hace más humanos, nos
enriquece y alimenta nuestro presente» (Prats, 2011, p. 17), y como sentencia
la historiadora argentina, Liliana Brezzo (2012),
«cuanto mejor nos conozcamos, más maestros seremos de nosotros mismos» (p. 78).
6. Conclusión
El siglo XXI empieza con una necesaria reforma en la Educación Media o
Bachillerato en el Paraguay, sin embargo, como hemos podido constatar,
rápidamente los nuevos vientos del socioconstructivismo
fueron cediendo lugar a la fuerte tradición en la didáctica de la Historia y
Geografía.
Tanto los primeros programas, pero especialmente
los libros de textos oficiales de la disciplina demostraron que un enfoque
diferente era posible, que, desde las Ciencias Sociales, en general y, desde la
Historia, en particular, era posible abordar el mundo actual, desde la
comprensión del pasado, y hacerlo significativo al estudiantado.
Sin embargo, el remanido
academicismo, tan característico de siglos pasados y de la vieja escuela,
aparentemente caduco, cobró fuerza en los últimos años y se adueñó del
currículum y de las aulas.
A partir de aquí, nos queda la ineludible e
imperiosa tarea, a los investigadores educativos, de buscar los mejores
enfoques y las mejores praxis en busca de la tan anhelada calidad educativa, es
decir, aquella que ayude a despertar una ciudadanía reflexiva, crítica, que sea
el motor del cambio que nos impele el nuevo milenio.
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Aldo Jones
Es socio investigador del Centro de Estudios Rurales
Interdisciplinarios (CERI). Se desempeña como profesor de Ciencias Sociales por
el Instituto Nacional de Educación Superior «Dr. Raúl Peña» y catedrático en
diferentes instituciones educativas de Itá.
Maestrando en investigación educativa, ganador de los premios Pastore-Olmedo
2016, con el trabajo de investigación en historia social titulado Itá, pueblo de indios (1537-1847), publicado
en 2021.
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